Lo que dejó el clásico
La propuesta futbolística de River frente a Boca fue generosa. Astrada, los jugadores y los hinchas deben quedarse conformes y tranquilos. El sufrimiento puede ser muy grande pero no deja de ser una muestra de compromiso y entrega encomiable para su gente. Lo sometió al campeón del mundo a la definición mas larga, difícil y agónica que puede proponerse. Le ganó el partido faltando pocos minutos para el final, lo que para cualquier equipo representaría un golpe anímico terrible. Lo llevó a Boca hasta el último penal de la definición como poniendo a prueba su imbatibilidad en duelos coperos. Pero no, no había con que darle a los de Bianchi. No fallaron en ningún momento, son casi perfectos. Aún más en las difíciles. Porque son verdaderamente grandes. Ya no caben elogios que puedan calificar semejante proeza.
River debe darle continuidad al trabajo que ha iniciado. Hay cosas por corregir como la conducta. El plantel es joven y de estas derrotas se aprende. El cuerpo técnico no puede entrar al campo de juego a discutir todos los fallos. Hernan Díaz deberá entender su rol secundario en el equipo. Si esto se mejora empezará a transitar la senda del triunfo.
Mariano Lagomarsino
